30 noviembre, 2009

Dobles Parejas

M y N aparentaban ser una pareja corriente de mediana edad. Vivían en una urbanización acomodada, tenían dos buenos coches, potentes y cómodos, y una casa no demasiado grande, pero sobrada de espacio. De cara a la galería, N parecía ser un ejecutivo hábil y guapo, mientras que M aparentaba ser una guapa modelo que a veces había trabajado para la televisión, aunque no se le conocían más labores. Sin embargo, la realidad era un poco diferente. La morena y despampanante M no sólo era famosa por salir en la pequeña pantalla; sino que también tenía fama, entre ciertos círculos de gente importante, por ser de las mejores folladoras del territorio.

Alcaldes, altos funcionarios y algunos hombres de negocios habían probado sus habilidades amatorias y la mayoría terminaban repitiendo. Por supuesto, su tarifa no era barata. De esos asuntos se encargaba N, que además de ser su esposo, era su chulo. Como la prostitución no era una actividad legal, aun disfrutada por algunos de los que hacían esas leyes, camuflaba los alegales trabajos en legales "servicios de limpieza" con facturas incluidas.

A la pareja les gustaba su vida. N disfrutaba sabiendo lo puta que era M. Después de los servicios, le invitaba a contarle todo con pelos y señales, se ponía cachondo y se masturbaba escuchando las historias que su mujer le contaba, terminando muchas veces en una copiosa corrida en la boca de ésta. Por otra parte, M llevaba pasados por su coño una gran cantidad de pollas, algunas con más poder que otras, maduras y jóvenes, grandes y pequeñas, hábiles y torpes, adineradas y caprichosas todas. Sin embargo, aunque follaban, pocas veces podían tener otro tipo de relaciones con otras personas o entre ellos mismos.

Un día, ojeando páginas webs, encontraron una página que les llamó la atención. Era una página erótica de una pareja amateur. A y L, ambos jóvenes y atractivos, de fácil palabra e ideas claras. Buscaban gente para conocer, con la que compartir vivencias y experiencias, con la que pudiesen congeniar... Justo lo que M y N necesitaban, gente que no les atara a unas órdenes y unas obligaciones de clientes, que fuesen capaces de comprender su situación y con la que poder compartir palabras que no se atreverían a compartir con otras personas.

Se enviaron e-mails y ambas consiguieron rápidamente buena confianza, así que varios e-mails más tarde, las dos parejas concertaron una cita un sábado por la noche. Se encontraron en un lugar público y la respuesta de todos fue extremadamente satisfactoria. Los chicos iban con ropa elegante pero sencilla, las chicas estaban un poco más arregladas, preciosas las dos y explosivas aunque discretamente "tapadas". Se podía decir que sabían insinuar muy bien. La joven pareja se percató de quién era la chica que tenían delante, pero tuvieron que preguntarle si era realmente ella, pues no lo creían. Con agrado y una gran sonrisa recibieron la respuesta positiva: era esa chica de la tele.

Fueron a una discoteca que M y N conocían, amigos de los dueños. Era un sitio bastante frecuentado. Tenía una sala de fiesta bastante grande, con música variada a alto volumen, fundamentalmente comercial, y un público mayoritariamente en la treintena. Poco a poco y con ayuda del ron fueron arrancándose las primeras palabras y las primeras impresiones, todas buenas. Sin haberlo planeado , parecía que chicas y chicos de las distintas parejas se ligaban entre sí. Más bien, eran las chicas quienes ligaban a los chicos, mientras los chicos disfrutaban de ser ligados y de que su chica estuviera haciendo de loba con el otro. Al mismo tiempo, M y L, las dos chicas, se lanzaban miradas y risas cómplices. No parecía que se acabaran de conocer.

Pollas duras y coños húmedos. Noches de pasión y sexo en casas propias y ajenas, en portales de edificios, baños públicos, probadores de ropa, entreplantas, coches parados y en marcha, noches de fiesta, piscinas, playas, hoteles y sus terrazas; fantasías probadas y por probar, parejas ajenas, ropas, cueros y cadenas, agujeros estrenados, bocas llenas, manos ocupadas, piernas abiertas; qué te haría, qué me harías, qué le haría... Hablaban de muchas cosas, pero todas ellas con algo en común.

En un momento dado, M preguntó a L si le dejaba probar a su chico. L aceptó y M saboreó los labios de A como si fuese un dulce. Por supuesto, A respondió ofreciendo su lengua al paladar de M. L y N disfrutaron de la escena mirándolos y mirándose. M separó sus labios de A y se acercó a su oído para preguntar qué le parecería si le dejase probar a L. Él, encantado, se la ofreció. M acercó sus atractivas curvas a L y juntó los labios con la chica, que se mostró extraordinariamente receptiva. Unieron sus cuerpos, sus pechos se comprimían mientras sus lenguas jugaban y sus labios se succionaban. N y A estaban muy excitados, sus pollas así lo mostraban. Tras el largo beso de las chicas, cachondas perdidas tras ello, M volvió a saborear los labios de A, que no pudo reprimir esta vez las ganas de pasar su mano por todo el vestido de la prostituta, palpando todo el cuerpo, centrándose en la baja espalda y el trasero. La chica no llevaba ropa interior. Al mismo tiempo, N se acercó al oído de L y, magreando su cuerpo discretamente, de forma cómplice, le propuso llevarles a su casa antes de que se hiciese más tarde, para continuar allí la fiesta. La chica interrumpió a la pareja de amantes y les comentó el plan, que aceptaron rápidamente.

A y L habían acudido a pie a la cita, así que N fue a por el coche. Esta vez fue L quien se lanzó a por M a besarla, tocarla y magrearla. Las chicas se revolvían entre los brazos y A aprovechaba para meter mano allá donde quería, pues ambas se dejaban, por encima de la ropa y por debajo, el trasero, los pechos, el vientre... Si N tarda un poco más, quizás se los encuentra montando la orgía en mitad de la calle... pero era mejor llegar a casa para tal menester.

M se sentó en el asiento del copiloto. A y L entraron detrás, sorprendidos por el cochazo en el que estaban. No deberíamos enfriarnos por el camino-comentó N, que notó cómo la buena de M llevaba su mano a la palanca de carne de su esposo mientras con la otra se autocomplacía. A y L comenzaron a enrollarse en el asiento de atrás, a la vista de N, quien pensó que iban a llegar desnudos antes de entrar por la puerta de casa por cómo estaban. Casi fue así.

Una vez en la casa, N los invitó a pasar a una estancia cómoda, extraña y exótica. No encendió las luces, sino que con una rueda en la pared reguló la luz, de color rojo anaranjado. La habitación tenía el suelo suave y cálido, ligeramente acolchado. Las paredes tenían asientos de piel a todo lo largo con un respaldo corto y, sobre ellos, espejos. Más espejos cubrían el techo. M se adelantó, entrando en la sala mientras desnudaba su cuerpo rápidamente, debido a lo fácil de quitar de su vestuario. L y A la siguieron, quitándose la ropa un poco más lentos, distraídos por la situación que estaban viviendo. N entró el último, cerró la puerta y se dirigió a uno de los asientos.

A se lanzó a por los labios de M, la famosa de la tele, puta de profesión y zorra de afición. No sabía dónde besarla. Quería lamerle todo el cuerpo. Labios, cuello, tetas... ella respondió cogiendo su polla, apretándola con sus dedos y frotando la carne mientras se manchaba de la humedad primeriza de ésta. L quería también su parte del pastel, así que se situó tras M y abrazó su cuerpo. Su piel era tersa, suave, su cuerpo firme. Sintió sus pechos bajo sus manos primero, para después bajar hasta el vientre. Con una mano por delante, acariciando los vellos recortados, y otra por detrás, cogiendo su trasero, L se excitaba. Buscó la vulva de M y la descubrió empapada. M respondió haciendo lo mismo con ella. A todos les faltaban manos para todo lo que querían hacer en ese momento. A todos salvo a N, que estaba tranquilamente sentado, desnudo sobre el asiento, disfrutando del trío que estaba presenciando, masturbando tus centímetros de carne dura con tranquilidad.

Estás mucho más buena en persona- dijo N, refiriéndose a L. Ninguno de los tres se había percatado del hombre. En ese momento, la chica mentada se mordió el labio y, como una gata, se arrodilló frente a N. Él dejó de masturbar el falo, que se mantenía firme por sí mismo. Ella dio una larga lamida desde los huevos hasta la punta, tragando des pués la carne venosa y caliente, saboreándola excitada, sacándola de su boca con un beso y volviéndola a tragar. Veo que tú también eres una buena chupapollas- dijo N con cara de satisfacción.

Mientras tanto, M, complaciente preguntó a A lo que quería hacerle. A señaló a su chica y M supo interpretarlo, así que comenzó a bajar lentamente, besando el torso del chico poco a poco, el vientre, el abdomen... Masturbando su miembro hasta que la boca de aquella zorrita sustituyó a la mano. Mucho mejor ahora. A se estremeció de placer y sintió cómo su polla se ponía turgente. Quería follarle la boca y demostrarle lo que esa polla era capaz de hacer en una mujer.

Quiero follarte como a una perra-dijo A a su putita. No se podía negar a una invitación como esa. La chica se puso a cuatro patas mirando hacia L. Notó cómo el pollón de A entraba sin piedad y sacudía su interior. M gemía, intentando contenerse mientras sus pechos rebotaban de las embestidas. N pidió a L que se pusiera a cuatro patas para comérsela. L lo hizo y, mientras chupaba como una buena zorrita disfrutando del placer del macho, comenzó a sentir una lengua en su mojada rajita rasurada, un poco a trompicones, pues M le intentaba comer el coño mientras A no dejaba de darle caña.

M pidió a A que parase un momento. Se acercó a N, que abrió más las piernas, y comenzó a besar a L con la polla de N entre ambas. Fóllanos cabrón- dijo M refiriéndose a A. Éste obedeció y empezó a follar a M mientras masturbaba el coñito mojado de L, separando sus nalgas y metiendo algún dedo también en el agujero de atrás. Después cambió, empezó a taladrar a L y a masturbar a M de la misma manera, hundiendo su carne en las dos chicas una y otra vez, mientras ellas hacían las delicias de N con sus besos, sus caras de zorras y sus bocas de chupadoras. Me voy a terminar corriendo si seguís así- comentó el chulo adinerado, que notaba su polla palpitante entre aquellas bocas insaciables.

-M, ¿y si te traes el juguetito?- dijo N.
-Claro, cariño- respondió entrecortada por el placer manual que le ofrecía A en ese momento.

La chica se separó del grupo y cogió algo que había en una nevera. Volvió y enseñó el objeto a A, que sonrió complacido. A sacó el rabo de su chica y M puso aquel frío objeto sobre la vulva abierta de L. Ésta se sobresaltó un poco por la diferencia de temperatura, pero N sujetó la cabeza de la chupapollas y le dijo con voz tranquilizadora que estaba frío, pero le iba a gustar. M penetró poco a poco el caliente coño de la chica con aquel objeto largo y frío. Era tan largo que consiguió llegar hasta el fondo de L.

-Es una polla de silicona doble. ¿Sabes para qué es?- dijo N.
-Creo que me lo puedo imaginar- respondió L.

L se giró y sentó como pudo con aquello tan grande metido en su rajita. M se empezó a introducir el otro extremo, frío también, y se fue acercando a L, con las piernas entrecruzadas. M repartió un poco mejor la polla de silicona y se acercó más a L , justo hasta que sus rajitas empapadas y excitadas llegaron a rozarse. M empezó a bailar, moviendo su cadera, rozando su coño con el de L y sintiendo la polla en su interior, caliente ya. L empezó a disfrutar enormemente de aquello y la imitó para no quedarse atrás. El espectáculo era espectacular, excitante y morboso. Los chicos no dejaban de masturbarse delante de ellas, mirándolas, escuchando sus gemidos de placer puro, desinhibidos y desvergonzados.

-¿Te gusta?- preguntó N a A.
-Buff, mucho- respondió éste.
-¿Sabes? Yo creo que les falta algo- dijo N- les falta polla de carne y semen. Mucha leche caliente por haberse portado tan bien.

Los chicos se dirigieron a las chicas, pollas en mano, cargadas, llenas. Se arrodillaron y metieron la polla en las boca de la chica del otro. Aquellas bocas no podían cerrarse por el intenso placer que disfrutaban en ese momento. Tan intenso era todo que al mismo tiempo que las chicas quedaron sin respiración, una buena cantidad de líquido caliente y espeso les cayó, llenándoles la cara, las tetas, la boca... N empapó su mano con fluídos de ambas entre los coños aún cercanos y calientes. Con esa mano, untó el semen sobre el cuerpo exhausto de L, haciéndole lamer los dedos y tragarlo; mientras M succionaba la recién corrida polla de A, intentando sacarle todo lo que pudiese quedar aún dentro.

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6 comentarios:

Skorphio dijo...

buen relato, mmmm,me gusta cuando cogen de la nevera el juguete y ellos se corren sobre las bocas de la pareja contraria...
mucho morbo!

Pajarraca dijo...

¡¡¡Me encanta!!! A estas horas de la mañana, todavía medio dormida, con el café en la mano, he de decir que me siento... esto... húmeda.
Besos

Syd dijo...

Excitado y con ideas perversas, asi queda uno despues de leer tu blog N.

Muy bueno, te he puesto en nuestro blogroll.

Un abrazo!

Helena dijo...

Me ha encantado la historia, lo único es que me he liado con las iniciales de los nombres....Te seguiré.

xxx

N. dijo...

Skorphio, me alegro de que te haya gustado. Creo que es un relato que coincide con vuestra forma de ver la sexualidad por lo que veo en vuestro blog :)

Pajarraca, quiero decir que me encanta saber que he provocado esa respuesta en tu cuerpo ;D

Syd, tampoco creo que pueda pervertiros tanto, vosotros también tenéis magníficas ideas :p

Helena, siento haberte liado con los nombres. Sé que sería más sencillo poniendo nombres reales, pero prefiero dejarlo así porque quedan como representación de personas reales en mi vida. Encantado de recibirte en mi blog ;D

Pareja de Malaga dijo...

Genial!!!! Se me ha hecho especial mente corto ;)
Uff!! que quieres que te diga... está hecho a medida, nos a encantado a los dos... Podremos hacerlo realidad alguna vez??
Un beso****